EDUCACIÓN PARA LA SALUD FEMENINA
Conocer nuestro cuerpo también cambia la forma en la que crecemos
El cuerpo está presente desde el primer día de nuestra vida. A través de él sentimos, exploramos, nos relacionamos, cambiamos, reconocemos necesidades y empezamos a construir una idea de quiénes somos.
Durante la infancia, una niña aprende continuamente sobre el mundo y también sobre sí misma. Descubre sensaciones, observa diferencias, hace preguntas, atraviesa cambios y empieza a interpretar los mensajes que recibe sobre su cuerpo y sobre lo que significa crecer siendo niña.
La Educación para la Salud Femenina de Semillas acompaña ese proceso acercando a las niñas un conocimiento progresivo de su cuerpo, su salud y su bienestar, adecuado a cada etapa de su desarrollo.
Conocer el cuerpo significa comprender cómo funciona, reconocer lo que sentimos, descubrir sus ritmos y necesidades, aprender a cuidarlo y construir una relación con él basada en el conocimiento.
Porque cuanto antes empezamos a conocernos, más oportunidades tenemos de crecer comprendiendo aquello que forma parte de nosotras.


Somos mucho más que un cuerpo que funciona
Una niña empieza a descubrir su cuerpo mucho antes de poder explicar cómo funciona.
Lo descubre en el movimiento y en el descanso, en el hambre y la saciedad, en aquello que le produce bienestar, en una emoción que puede sentir físicamente, en los cambios que observa, en la relación con otras personas y en las preguntas que aparecen mientras crece.
En Semillas entendemos el cuerpo y la salud desde una mirada integral. La dimensión física y biológica convive y se relaciona con las dimensiones emocional, energética, relacional, identitaria, social y cultural, porque todas participan en nuestra experiencia y en la manera en la que nos sentimos, nos comprendemos, nos relacionamos y cuidamos de nosotras mismas.
Esta mirada permite acercar a las niñas a un conocimiento corporal más amplio: aprender cómo funciona su cuerpo y, al mismo tiempo, observarlo, reconocer sus señales y necesidades, comprender sus procesos y descubrir las relaciones que existen entre las diferentes dimensiones de su salud.
Conocer el cuerpo es también aprender a reconocernos en todo aquello que sucede en él.



Hay conocimientos que merecen crecer con nosotras
Durante generaciones, muchas mujeres hemos llegado a la edad adulta buscando respuestas sobre nuestro propio cuerpo: intentando comprender procesos, cambios y experiencias que forman parte de nuestra salud y de nuestra historia.
Semillas propone que ese conocimiento pueda empezar mucho antes y crecer de forma natural junto con las niñas.
El conocimiento de la anatomía y la fisiología, las sensaciones y necesidades corporales, la intimidad, los cuidados, el desarrollo, la sexualidad, los cambios y los procesos propios del cuerpo femenino pueden incorporarse progresivamente durante la infancia, con el lenguaje y la profundidad adecuados a cada momento.
Así, aquello que una niña descubre hoy puede convertirse en la base desde la que comprender algo nuevo mañana.
Crecer con conocimiento sobre el propio cuerpo permite construir, poco a poco, una historia diferente con él.

Autoconocimiento, autodescubrimiento, autocuidado y autonomía
Estos cuatro conceptos atraviesan la Educación para la Salud Femenina de Semillas porque conocer el cuerpo adquiere verdadero valor cuando ese conocimiento forma parte de la propia vida.
Autoconocimiento significa disponer de conocimientos que permitan comprender el cuerpo y reconocer progresivamente sus procesos, sensaciones, cambios y necesidades.
Autodescubrimiento aparece cuando una niña puede observarse, hacerse preguntas y descubrir cómo vive ella aquello que aprende: qué siente, qué necesita, qué le ocurre y qué va descubriendo sobre sí misma.
Autocuidado se construye aprendiendo a reconocer y atender aquello que participa en la propia salud: alimentación, movimiento, descanso, higiene, bienestar emocional, contacto con la naturaleza, relaciones y otros hábitos y experiencias que forman parte de la vida cotidiana.
Autonomía crece cuando una niña dispone progresivamente de conocimiento, palabras y recursos para comprender aquello que le ocurre, expresarlo, pedir ayuda, participar en decisiones y cuidar de sí misma de acuerdo con su edad.
Son aprendizajes que empiezan durante la infancia y pueden seguir creciendo durante toda la vida.


Nuestro cuerpo también tiene una historia
Las niñas aprenden sobre su cuerpo a través de aquello que les enseñamos y también de lo que ven, escuchan, leen y observan a su alrededor.
Los relatos sobre la belleza, la menstruación, la sexualidad, el crecimiento, la alimentación, el movimiento o la forma que debería tener un cuerpo participan en la construcción de la propia imagen y de la relación con la salud.
El cuerpo femenino tiene también una dimensión histórica, social y cultural. La manera en la que se ha hablado de él, los conocimientos que se han transmitido, aquello que se ha investigado y los mensajes que continúan circulando forman parte del contexto en el que las niñas están aprendiendo a conocerse.
Por eso la Educación para la Salud Femenina de Semillas incorpora una mirada de género.
Acercar conocimiento significa ofrecer palabras precisas, información adecuada, referentes diversos y oportunidades para preguntar, comprender y construir una mirada propia sobre los mensajes que rodean al cuerpo femenino.
Conocer nuestra historia también puede cambiar la manera en la que aprendemos a mirar nuestro cuerpo.

Un conocimiento que crece con ellas
La Educación para la Salud Femenina acompaña el recorrido completo de Semillas, desde el nacimiento hasta los 12 años.
0–3 · 3–6 · 6–12
El conocimiento comienza en la experiencia corporal, los sentidos, el movimiento, las necesidades y las primeras palabras. Crece después con la curiosidad, las preguntas, las emociones, la intimidad, los cuidados y el descubrimiento del propio cuerpo.
A medida que aumenta la capacidad de comprender, pueden incorporarse conocimientos más amplios sobre anatomía, fisiología, desarrollo, salud, cambios corporales, sexualidad, ciclo menstrual y otros procesos propios del crecimiento.
Cada conocimiento encuentra un lenguaje, una profundidad y una forma de acompañamiento adecuados al momento evolutivo.
El conocimiento crece al mismo tiempo que crece su capacidad para comprenderlo.
DESCUBRE CRECER DE 0 A 12


Saber sobre ti cambia lo que puedes hacer por ti
Una niña que conoce su cuerpo dispone también de más recursos para comprender aquello que vive.
Puede reconocer una sensación, identificar una necesidad, explicar una molestia, formular una pregunta, comprender un cambio, expresar un límite o pedir ayuda.
Con el tiempo, ese conocimiento participa también en la construcción de criterio para tomar decisiones relacionadas con su salud y su bienestar.
Ahí está una de las razones fundamentales por las que la Educación para la Salud Femenina forma parte de Semillas: acercar a las niñas conocimiento sobre sí mismas mientras están construyendo la relación con su propio cuerpo.
El autoconocimiento favorece el autocuidado. El autodescubrimiento amplía la comprensión de una misma. El conocimiento aporta recursos para decidir. La autonomía se construye progresivamente a partir de todos ellos.
Porque conocer tu cuerpo también significa saber más sobre ti.


Este conocimiento también necesita un lugar donde crecer
Las preguntas sobre el cuerpo y la salud aparecen en la vida cotidiana, en las conversaciones, en los cambios, en los libros, en la escuela y en casa.
Semillas crea recursos y propuestas para acercar la Educación para la Salud Femenina de una manera rigurosa, cercana, integral y adecuada a cada etapa del crecimiento.
Para familias
Recursos para acompañar el conocimiento del cuerpo, la salud, los cambios y las preguntas que aparecen mientras una niña crece.
DESCUBRE SEMILLAS PARA FAMILIASPara escuelas y contextos educativos
Propuestas para incorporar la Educación para la Salud Femenina desde la infancia desde una mirada pedagógica, integral, progresiva y conectada con la realidad de las niñas.
CONOCE SEMILLAS PARA ESCUELAS →


EDUCACIÓN PARA LA SALUD FEMENINA
Conocer el cuerpo. Descubrirse. Aprender a cuidarse. Crecer con autonomía.

